Tapas de Diarios

El Independiente Nueva Rioja


23/04/2008

El mundo habla del crimen de Villa Unión

Uno de los diarios más importante del planeta hace referencia durante el día de hoy al caso del asesinato del empresario de Villa Unión Jorge Ormeño. “El asesino era el juez”, titula la noticia el diario “El Mundo”, que compara el caso con una novela de Agatha Cristhie.

A continuación reproducimos cómo cuenta el corresponsal en la argentina del diario “El Mundo”, Juan Ignacio Irrigaría, la noticia con conmociona a Villa Union y a la provincia de La Rioja.

El asesino era el juez

BUENOS AIRES.- Jorge Ormeño padeció `futbolitis` la noche del 8 de abril mientras veía en televisión el partido de la copa Libertadores entre el Atlas de México y los Boca Juniors. De pésimo humor porque el equipo oro y azul de sus amores cayó derrotado 3 a 1, se marchó de casa alrededor de las 23.00 horas y le dijo a su esposa que salía por un "negocio importante".

Nunca más su familia lo vio con vida. Al día siguiente lo encontraron asesinado a las afueras de Villa Unión, un pueblo de 10.000 habitantes en la provincia argentina de La Rioja, 1.400 km al noroeste de Buenos Aires. Su cadáver apareció dentro de su todoterreno Ford Ranger, golpeado, con las muñecas atadas y rociado de gasolina.

El vehículo había caído hasta el fondo de la llamada `Zanja de la Viuda`, un socavón a 300 metros de la ruta nacional 40. De modo inexplicable, yacía semi destrozado entre las sombras de aquel pozo gigante. Los bomberos y agentes de defensa civil tuvieron que trabajar duro para recuperar el cuerpo de aquella hondura y levantarlo hasta la superficie.

Enseguida inició la pesquisa el juez de instrucción de Villa Unión, Walther Moreno, que arrastraba cierta `familla` en la zona porque había intervenido en el secuestro y desaparición de una muchacha suiza que hacía turismo por aquellos parajes de La Rioja, Annagreth Wurgler, crimen nunca esclarecido.

El magistrado aparentemente sopesó los elementos de prueba, a lo Sherlock Holmes, y mandó a detener a la supuesta amante de Ormeño, un hombre de 55 años que tenía un buen pasar económico gracias a su comercio de venta de coches usados. La mujer, Edith Casas, quedó imputada, al igual que dos vendedores ambulantes Jorge Díaz y Héctor Bernardo, acusados de partícipes necesarios.

La teoría del crimen elaborada por el juez Moreno consistía en que la amante sufría terribles ataques de celos y enviaba a la víctima notas con frases del tipo "Serás mía o de nadie", a la vez que dejaba `olvidados` sujetadores y bragas en las visitas clandestinas que hacía a la casa del comerciante.

Pero de repente aparecieron dos pruebas en contra de esa visión del suceso: la esposa de Ormeño testificó que aquella noche su marido recibió un llamado telefónico citándolo en algún sitio y el análisis del cruce de números telefónicos estableció que provino del móvil de... el mismísimo juez Moreno.

¿Amigo y deudor?


Ante tamaña novedad, el fiscal y las defensas recusaron a Moreno, basándose en "la gran amistad" que tenía con Ormeño y porque "le debía mucho dinero". "Es cierto que compré vehículos en su agencia, pero es una cuestión puramente formal, ni deudor ni amigo", intentó defenderse el juez.

Pero el Tribunal Superior de Justicia de La Rioja ordenó la suspensión de Moreno como magistrado por 30 días. Frente al derrumbe de sus coartadas, el apartado juez sólo atinó a comentar en público: "Es una pena porque el crimen se estaba por resolver".

Enseguida el nuevo juez de la causa, Alfredo Ramos, investigó de verdad los hechos y pidió el desafuero de Moreno a la Legislatura riojana, la que fue concedida de inmediato. El lunes a la noche, Moreno terminó detenido e imputado como coautor de robo y homicidio calificado.

La reconstrucción del crimen ordenada por Ramos determinó que el 8 de abril "Ormeño sale de su domicilio y se dirige a tribunales para una reunión de negocios, venta de automóviles" con Moreno.

"De allí fue trasladado hacia el lugar donde lo golpean con distintos elementos y le causan la muerte y luego lo llevan al lugar donde se encontró el cuerpo, a varios kilómetros", sostuvo el fiscal.

Como coautores del asesinato también fueron imputados y detenidos los policías Alcides Rodríguez y Omar Narváez, y el gendarme Mario Barrios. El juez Ramos decidió liberar a la amante de Ormeño y a los dos vendedores ambulantes.

Sólo la escritora británica Agatha Cristhie lo hubiera tramado mejor en una de sus novelas detectivescas. El cazador, `cazado`.

 


EntreMedios ® La Rioja 2008 | WEBMASTER Luis Vilte